Atiende a tu ansiedad

En Artículos, Bienestar por Ale Prieto

Atiende a tu ansiedad

Sí, no es fácil sentir ansiedad, ¿pero alguna vez imaginaste que ésta se presenta en tu cuerpo ya que busca protegerte? Esta perspectiva que aprendí recientemente acerca de la ansiedad, me ayudó a entender mejor su papel en nuestra vida.

El proceso de ansiedad se da de la siguiente manera: en primera instancia, se presentan una serie de sensaciones a nivel corporal, el corazón palpita más rápido de lo común, las manos sudan, sentimos un calor interno, entre otros síntomas. Posteriormente, aparece en forma de emoción, ya que detrás de esta sensación se esconde el miedo. Una vez que la podemos nombrar, la llamamos angustia y le damos un significado personal de acuerdo a nuestra experiencia. Y finalmente, hay una necesidad de hacer algo con ella que nos invita a la acción.

Son tres tipos de angustia: la fisiológica, la existencial y la disfuncional. La primera, se deriva de un aspecto biológico como es la pérdida de balance o de la salud o el transitar por un periodo de vida como es la menopausia y la pubertad. Si este es el caso, la solución es dándonos tiempo, paciencia, atención médica y mejorando nuestros hábitos de alimentación, sueño y ejercicio. 

La angustia existencial se da cuando perdemos sentido o propósito de vida y puede aparecer a cualquier edad. No es se siente en tan alta intensidad como la fisiológica, pero puede ser pesada en el tiempo si no la atendemos y no escuchamos lo que nos quiere decir.  

También está la disfuncional, que aparece como consecuencia de vivir situaciones que nos generan incertidumbre o cuando tenemos fantasías catastróficas o debido a la sobre exigencia o responsabilización. Aquí el remedio es enfocar nuestra atención en el presente, cambiar nuestros pensamientos, bajar la autoexigencia y tomar decisiones. También aparecer cuando negamos una emoción o la sustituimos por otra, en este caso la invitación es a ser honestos con nosotros mismos y reconocer lo que realmente sentimos.

Al comprender lo anterior, pude darme cuenta de que la ansiedad es una llamada de atención a mi ser por algo pendiente a resolver o la consecuencia de un trauma. 

Sin embargo, manejar la ansiedad a veces no es tan fácil como parece.  Buscar ayuda externa es necesario e importante, ya que al atravesar la experiencia ansiosa acompañados hace el proceso más llevadero.  El apoyo psicoterapéutico nos contiene y nos ayuda permite identificar su origen.

Finalmente, existen otras formas y prácticas de autoapoyo que podemos llevar a cabo para tratar la ansiedad: técnicas de mindfulness como son la meditación, el yoga y ejercicios de respiración.  Estar conscientes de nuestros pensamientos, integrar emociones positivas a nuestra vida diaria, realizar visualizaciones e imaginar cómo nos queremos sentir, explorar técnicas de arte que nos permitan expresar emociones o simplemente al sacudir nuestro cuerpo.

Mi recomendación: atiende a tu ansiedad y no esperes a que se torne en algo crónico o en un ataque de pánico como consecuencia de la angustia reprimida.

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