Vulnerabilidad en la respuesta sexual.

En Pareja por Ale Prieto

Vulnerabilidad en la respuesta sexual Cuando la relación de pareja requiere de un cambio y una forma de conexión más profunda nos tornamos vulnerables.

Vulnerabilidad en la respuesta sexual

Cuando la relación de pareja requiere de un cambio y una forma de conexión más profunda nos tornamos vulnerables.La respuesta sexual humana se conforma de cinco fases que provocan una serie de cambios físicos, psicológicos y emocionales en hombres y mujeres. En mi artículo anterior, “La respuesta sexual a partir del deseo”, me concentré en revisar las primeras dos etapas: el estímulo sexual efectivo y la excitación. En esta ocasión hablaré de la meseta, el orgasmo y la resolución, sus características y algunas disfunciones que se pueden presentar como parte de este proceso.
 
 

La respuesta sexual humana se conforma de cinco fases que provocan una serie de cambios físicos, psicológicos y emocionales en hombres y mujeres. En mi artículo anterior, “La respuesta sexual a partir del deseo”, me concentré en revisar las primeras dos etapas: el estímulo sexual efectivo y la excitación. En esta ocasión hablaré de la meseta, el orgasmo y la resolución, sus características y algunas disfunciones que se pueden presentar como parte de este proceso.

Iniciando con lo que se conoce como “meseta” el cambio físico más evidente que presentan ambos sexos es la acumulación de sangre en los órganos genitales, lo cual se manifiesta a través de la lubricación vaginal en la mujer y la expulsión del líquido pre seminal en el hombre. De esta manera, el cuerpo se prepara para liberar toda esa tensión sexual acumulada a través de lo que se conoce como el orgasmo.

Contracciones musculares a nivel genital, movimientos involuntarios, la liberación de la vaso congestión a través de la eyaculación tanto femenina como masculina, el apoderamiento de la mente por una sensación de placer y de liberación son características de esta fase conocida como miclónica u orgásmica y que concluye en la resolución, que es el regreso del cuerpo a su estado inicial.

Algunos de los mitos que se manejan en el tema de la sexualidad femenina y masculina es que tan sólo las mujeres tenemos la capacidad de ser multiorgásmicas en una relación sexual, lo cual es erróneo, ya que el hombre también puede sentir varios orgasmos, inclusive antes de finalizar el acto.

Entre las alteraciones a la respuesta sexual podemos encontrar en el hombre la eyaculación precoz, la impotencia por la falta de erección o el mantenimiento de ésta y la incompetencia eyaculatoria. En el caso de la mujer, la falta de lubricación, la anorgasmia y/o la presencia de dolor al tener relaciones son disfunciones que se pueden presentar y hacer de la relación sexual un momento tenso y de poco disfrute. Estos trastornos pueden ser consecuencia de ciertas situaciones traumáticas vividas en el pasado y manifestarse en cierta etapa de la vida a través de la sexualidad.

Al estar en pareja, estas experiencias dolorosas se hacen mucho más evidentes al pasar de la etapa enamoramiento a la vida cotidiana, ya que es justamente aquí cuando la relación requiere de un cambio y una forma de conexión más profunda que generalmente nos hace vulnerables. Es en este momento cuando puede surgir un profundo miedo hacia la verdadera intimidad y a exponer miedos e inseguridades en el acto amoroso, lo que puede traer como consecuencia la aparición de ciertas disfunciones.

Si estos trastornos no se atienden a nivel individual y de pareja una de las primeras áreas que se puede afectar es justamente la sexualidad. En cambio, cuando se es capaz de reconocer estos sentimientos, ser pacientes con uno mismo y compasivos con la pareja, todo aquello que surja como parte de esta vulnerabilidad podrá ser incorporado como parte del encuentro sexual logrando un nivel de intimidad mucho más profundo.

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